domingo, 7 de junio de 2009

A pleasant dream

Por recomendación de mi portero, que de música sabe un rato, he estado visitando "A pleasant Dream", un blog dedicado por entero al Nordic Pop (Pop Indie escandinavo), que esconde más de una agradable sorpesa.

Con bastante material para escuchar (y, debido a su origen, la mayoría inedito) es una página por la que seguramente estare perdido los próximos días.

sábado, 6 de junio de 2009

Los justos

Hace ya muuucho tiempo que me encontre e ORSAI un minirelato, por llamarlo de alguna forma, que hablaba sobre el P2P y a compraticion con un cariño memorable. Creo que, con las elecciones europeas tan cerca y todo el debate sobre el paquete de comunicaciones, es buen momnto para recordarlo.


Los miércoles a las nueve de la noche, hora de Nueva York, la cadena norteamericana ABC emite una serie de televisión que me gusta. A esa misma hora un mexicano llamado Elías, dueño de un vivero en Veracruz, la está grabando directamente a su disco rígido, y tan pronto como acabe subirá el archivo a Internet, sin cobrar un centavo por la molestia. Tiene esta costumbre, dice, porque le gusta la serie y sabe que hay personas en otras partes del mundo que están esperando por verla. Lo hace con dedicación, del mismo modo que trasplanta las gardenias de su jardín para que se reproduzca la belleza.

A las once de la noche de ese mismo miércoles, Erica, una violinista canadiense de venticuatro años que ama la música clásica, baja a su disco rígido la copia de Elías y desgraba uno a uno los diálogos para que los fanáticos sordomudos de la serie puedan disfrutarla; distribuye esos subtítulos en un foro tan rápido como puede. No cobra por ello ni le interesa el argumento: lo hace porque su hermano Paul nació sordo y es fanático de la serie, o quizás porque sabe que hay otra mucha gente sorda, además de su hermano, que no puede oír música y debe contentarse con ver la televisión.

A las 3:35 de la madrugada del jueves, hora venezolana, Javier baja en Caracas la serie que grabó Elías y el archivo de texto que redactó y sincronizó Erica. Javier podría ver el capítulo en idioma original, porque conoce el inglés a la perfección, pero antes necesita traducirlo: siente un placer extraño al descubrir nuevas etimologías, pero más que nada le place compartir aquello que le interesa. Para no perder tiempo, Javier divide el texto anglosajón en ocho bloques de tamaños parecidos, y distribuye por mail siete de ellos, quedándose con el primero.

Inmediatamente le llega el segundo bloque a Carlos y Juan Cruz, dos empleados nocturnos de un Blockbuster boneaerense que suelen matar el tiempo jugando al ajedrez, pero que ocupan los miércoles a la madrugada en traducir una parte de la serie, porque ambos estudian inglés para dejar de ser empleados nocturnos, y también porque no se pierden jamás un capítulo.
El tercer bloque de texto lo está esperando Charo, una ceramista de Alicante que está subyugada por la trama y necesita ver la serie con urgencia, sin esperar a que la televisión española la emita, tarde y mal doblada, cincuenta años después. El cuarto bloque lo recibe María Luz, una tipógrafa rubia y alta que trabaja, también de noche, en un matutino de Cuba: María Luz deja por un momento de diseñar la portada del diario y se pone rápidamente a traducir lo que le toca. Dice que lo hace para practicar el idioma, ya que desea instalarse en Miami.

El quinto bloque viaja por mail hasta el ordenador de Raquel y José Luis, una pareja andaluza que vive de lo poco que le deja una librería en el centro de Sevilla. Llevan casados más de venticinco años, no han tenido hijos, y hasta hace poco traducían sonetos de Yeats con el único objeto de poder leerlos juntos, ella en un idioma, él en otro. Ahora, que se han conectado a Internet, descubrieron que además de buena poesía existe también la buena televisión.

El sexto bloque le llega a Ricardo, en Cuzco: Ricardo es un homosexual solitario —y muchas noches deprimido— que traduce frenéticamente mientras hace dormir a su gato Ezequiel. El séptimo lo recibe Patrick, un inglés con cara de bueno que viajó a Costa Rica para perfeccionar su español, lo desvalijó una pandilla casi al bajar del avión pero igual se enamoró del país y se quedó a vivir allí. Y el octavo bloque le llega, al mismo tiempo que a todos, a Ashley, una chica sudafricana de madre uruguaya que es fanática de la serie porque le recuerda (y no se equivoca) a su libro favorito: La Isla del Tesoro.

Los ocho, que jamás se han visto las caras ni tienen más puntos en común que ser fanáticos de una serie de la televisión o de un idioma que no es el materno, traducen al castellano el bloque de texto que le corresponde a cada uno. Tardan aproximadamente dos horas en hacer su parte del trabajo, y dos horas más en discutir la exactitud de determinados pasajes de la traducción; después Javier, el primero, coordina la unificación y el envío a La Red. Ninguno de los ocho cobra dinero para hacer este trabajo semanal: para algunos es una buena forma de practicar inglés, para otros es una manera natural de compartir un gusto.

A esa misma hora Fabio, un adolescente a destiempo que vive en Rosario, a costas de sus padres a pesar de sus 23 años, encuentra por fin en el e-mule la traducción al castellano del texto. Con un programa incrusta los subtítulos al video original, desesperado por mirar el capítulo de la serie. A veces su madre lo interrumpe en mitad de la noche:

—¿Todavía estás ahí metido en Internet, Fabio? ¿Cuándo vas a hacer algo por los demás, o te pensás que todo empieza y termina en vos?
—Tenés razón mamá, ahora mismo apago —dice él, pero antes de irse a dormir coloca el archivo subtitulado en su carpeta de compartidos para que cualquiera, desde cualquier máquina, desde cualquier lugar del mundo, pueda bajarlo. Fabio jamás olvida ese detalle.

Los jueves suelo levantarme a las once de la mañana, casi a la misma hora en que Fabio, a quien no conozco, se ha ido a dormir en Rosario. Mientras me preparo el mate y reviso el correo, busco en Internet si ya está la versión original con subtítulos en español de mi serie preferida, que emitió ocho horas antes la cadena ABC en Estados Unidos. Siempre (nunca ha fallado) encuentro una versión flamante y me paso todo el resto de la mañana bajándola lentamente a mi disco rígido, para poder ver el capítulo en la tele después de almorzar. Mientras espero, escribo un cuento o un artículo para Orsai: lo hago porque me resulta placentero escribir, y porque quizás haya gente, en alguna parte, esperando que lo haga.

El artículo de este jueves habla de Internet. Dice, palabras más, palabras menos, algo que hace venticinco años dijo Borges mucho mejor que yo, en un poema maravilloso que se llama Los Justos:

"Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo."

sábado, 30 de mayo de 2009

Creo en ella

Aunque solo sea un pequeño eco:
Aqui en castellano
Aqui en inglés
Sin más

martes, 26 de mayo de 2009

La chica que amaba a Tom Gordon

Caminando por la bilbioteca, en busca de algun libro de cuentos o alguna novela corta, me tope en un estante con un pobre libro fuera de signatura. Era uno de esos libro en rustica, que soportan tan mal el manoseo descuidado de las bilbiotecas y el tiempo, con las tapas ya curvadas de puro releido. El libro habría correspondido a la K (de "Stephen King", su autor), pero alguien lo habia dejado descuidadamente en la L (de "soy LERDO y no sé dejar los libros en su sitio).

Casi por simpatia al pobre libro, lo cogí y estuve hojeándo unas cuantas páginas (Stephen king es como los melones: mejor probarlos un poco, que te pueden salir malos): me enganchó enseguida, así que lo tome prestado y "La chica que amaba a Tom Gordon" ha sido mi lectura de mesilla estos dias.



Pienso que, pese a lo que digan las increibles campañas de Marketing, Stephen King no me parece "el amo del Terror" como a veces dicen. Ojo, que considero que es buen autor, pero creo que su punto fuerte es la descripción interna de los personajes y sus sentimientos. Consigue que una serie de reflexiones y obsesiones interiores, puedan ser tan dinámicas como los dialogos, e incluso en ocasiones incluso más.

Eso, y su gusto por la fantasia, por oscura que sea, hacen que tenga autenticas maravillas que me encanta leer; la milla verde, por ejemplo, me parece una de sus mejores novelas. Cierto es que a veces mete mucha paja, sobre todo cuando se pone en "modo best-seller de los 90" y hace pestiños infumables, pero supongo que nos puede pasar a todos si nos pagasen lo mismo que a él.

"La chica que amaba a Tom Gordon", sin embargo, tiene un inicio prosaico y mas bien alejado de la fantasía de algunas de sus novelas: Trisha, una niña de nueve años que iba de excursion con su hermano y su madre separada, se pierde en mitad de una senda por mitad de las montañas rocosas.

Ahí comienza una historia de exploracion y supervivencia, en la que nos va mostrando las transformaciones que va desarrollando la niña, adaptándose a su situación: casi como una novela de naúfragos pero en tierra adentro. A falta de "Viernes", Trisha mantiene su cordura mediante una radio que lleva consigo, con la que consigue sintonizar y seguir su equipo de beisbol y con ellos a Tom Gordon, su jugador favorito.

Pese a que el elemento fantástico aparece en la novela, lo hace de una forma muy onírica, jugando a la dualidad con la realidad y la fantasía de una niña de nuee años perdida. Esto hace que casi se saboree cierto ambiente a lo "El Wendigo" de Blackwood, lo que da una pizca oscura y ominosa, pero que mucho más atrayente, a la odisea de Trisha.

Se lee rápido y se disfruta mucho, asi que os lo recomendaría vivamente. Lo unico a matizar son los dos elementos que dan fuerza a la novela:


Perdido país adentro
EEUU es un país que se ha hecho grande en torno a autopistas y carreteras y, por ello, las dimensiones son totalmente distintas a las europeas. Nosotros nos podemos perder, pero si andamos lo suficiente (y no nos despeñamos por una sierra) acabaremos llegando pronto a algún pueblo o, al menos, a algun camino que nos lleve de vuelta.

En EEUU hay zonas muuuuy grandes en las que no hay mas que naturaleza, muy bonito para ir de excursión, pero muy agobiante para perderse. Si a eso le sumamos que la historia se ambienta a finales de los 90, cuando los telefonos móviles y los GPS no estaban al alcance de todos, es lo que explica la agonía del extraviado.


El beisbol
Al ser un deporte popular generado por EEUU, allí es algo equivalente a la pasión por el futbol en otros paises: si se ve con esos ojos se puede hasta disfrutar la esperanza e ilusiones que la niña va poniendo en escuchar los partidos (que, gracias a dios, no nos son descritos: gran acierto del King)

A eso le podemos añadir que el equipo de Trisha son los Red Socks, un equipo capaz de lo mejor y lo peor (como el Real Zaragoza aqui), con aficionados dispuestos tanto a sufrir como a emocionarse en cada partido, sin nunca una victoria o derrota segura. Resulta peculiar que este equipo ha sido escogido en muchas peliculas por lo mismo: apuesto que, si al final hacen una version americana de torrente, el protagonista será tambien de los Red Socks.

domingo, 24 de mayo de 2009

Nuevo sistema de Moblogin


Me ha costado, pero he conseguido que, las fotos hasta ahora estaba subiendo a mi moblog se publiquen directamente aqui. Me fastidia dejar el otro blog asi de inactivo despues de unas 300 fotos o más, pero la idea desde un principio era unificarlo todo, asi que a apechugar.




Espero que esto le de vida al Blog: ultimamente uso mucho mas el movil y la "foto-instantanea" que la lenta inspiracion que conlleva actualizar el Blog. Sin embargo, no lo considero una perdida: la inspiracion ya llegará, mientras tanto tengo las fotos y el ahora.

La Ibercaja de Conde Aranda


Me impresiona la vieja torre, arrinconada entre un solar destartalado y uma plaza recién renovada; se me antoja un centinela callado que vigila el lento discurrir del tiempo a lo largo de la Avenida.

martes, 19 de mayo de 2009

Déjame entrar

http://farm4.static.flickr.com/3643/3450410141_ed7364ebf0.jpg?v=0Muchas veces pasa que, cuando te ponen muy muy muy bien un libro o una pelicula, luego da cosica verlos. No se muy bien porqué en: algunas personas me dicen que es miedo a que no se cumplan las espectativas y otras que es una estupidez esnob. El caso es que oí hablar por primera vez de "Déjame entrar" en una breve reseña en Cine Actual y, casi sin pensarlo, me las ingenié para verla.

Lo primero para los que esteis deseando verla: independientemente de lo que dicen las megacampañas de marketing NO ES UNA HISTORIA DE TERROR. Suspense, casi lo podríamos llamar Thriller si no fuera por el ritmo tan "Sueco" (= p a u s a d o o o o) con el que esta hecha, pero desde luego no terror.


Tiene elementos fantasticos muy muy oscuros, entroncando desde lugo con el cine sobrenatural y ganándose a pulso su sitio en Sitges, pero tiene mas en comun con "Barrio" que con "Ju-On". Cuanto antes lo admitas, antes la podras disfrutar (o esquivarla cuando te lo ofrezcan, pero cuidado, que te la meteran en los bolsillos).

Pero vayamos con una breve sinopsis que no os chafe demasiado la pelicula: 1981 en mitad de un suecia invernal y nocturna, que aísla a los personajes casi como si estuvieran en un cuento gótico. Oskar vive con su madre separada en Blackeberg, un suburvio de estocolmo semejante a nuestras ciudades-dormitorio: Creadas en mitad de la nada, que en Suecia quiere decir en mitad del bosque.

http://www.pochoclos.com/wp-content/uploads/2009/02/dejame-entrar-1.jpgOskar es un chaval demasiado reservado, no tiene amigos y en el colegio los matones de clase abusan de el cada vez que pueden (de hecho: hay un par de escenas que se me asemejaron a una version infantil de "El internado" de Chicho Ibañez).

Cuando esta solo se abstrae como puede: coleccionando historias de asesinatos macabros o fantaseando que es él quien atemoriza y acuchilla a los niños que le acosan. Quizás parezcan aficiones brutales a simple vista, pero a mi me parecieron bastante realistas: Oskar es un niño normal, buena gente, pero no un alma pura y virginal.

Una noche, mientras esta jugando en el patio, conoce a su vecina Elie: una niña morena, de ojos azules y profundos, que baja a jugar al nevado parque de la urbanizacion sólamente en camison y huele raro. Entre los dos surge una relacion de amistad y amor que les aisla de lo desagradable de la situacion en la que se encuentran, y que les ayuda a ambos a superar los dramáticos cambios en ambas vidas experimentan durante la historia.

Y este es el punto que fascina de la pelicula: la pelicula no huye de la brutalidad, sino que busca el feismo y la brutalidad,
asesinatos truculentos y crueldades, se nos presentan en todos los personajes y sus acciones (¡hasta en los protagonistas!) pero contrasta de forma salvaje con la historia de amor de Oskar y Elie, casi blanca y platonica.

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEifcHalM-gM2LmovQqMO7nVCmJUtDY7RMxyF3kO7iAHUeY_y9dzdlIR6ccpdXEq_5UmMWmeDVLWVFtYohUn0we5M8FCvgAM0dvKwmV6tCB9VMi75Tla0R1krm7-rDGb8Vgkr66bINipTBFP/s1600-r/dejame_entrar.jpgEl guión ya de por sí es bueno: no deja de ser una adaptación de "Déjame entrar" de Jhon Adjvide que pos si solo es un libro cojonudo. Pero hay que reconocer que Thomas Alfredson, el director, ha sabido reconvertir la historia a la pantalla (a fin de cuentas, son dos idiomas totalmente distintos).

Con los paisajes y personajes consigue crear un ambiente opresivo e insuperable, lo cual ya es dificil; pero, a diferencia de otras peliculas que tambien tiran de atmósfera inquietante como "Moscow Zero" o "Seres extraños" (que comienzan muy bien pero se desinchan porque casi pecan de "ambiente hueco"), "Déjame entrar" lo aprovecha de forma genial para narrar.

Es, precisamente, lo desagradable del mundo que les rodea, incluso de las acciones que ellos mismos acometen, lo que le impulsa a los protagonistas a buscar el reflejo idealizado en la mirada del otro.

NOTA FINAL: Tuve la inmensa desgracia/suerte de encontrar una version original subtitulada: distrae un poco tener que ir leyendo los dialogos, pero permite escuchar el sonido de la pelicula. Creo que es la primera vez que he podido comprender hasta que punto un buen trabajo d snido es importante para recrear segun que ambientes. Si conseguís hacr lo mismo ya me comentareis que os ha parecido. ;)